El Manchester United no logra encontrar la calma en Old Trafford. En un encuentro lleno de emociones y giros inesperados disputado en diciembre de 2025, los Red Devils igualaron 4-4 ante un valiente Bournemouth, un resultado que refleja la inconsistencia que atraviesa el club inglés. Bajo la dirección de Rúben Amorim, el equipo mostró destellos de calidad en la primera mitad, pero un colapso defensivo en la segunda permitió al rival remontar en varias ocasiones, dejando a la afición frustrada y al técnico con más interrogantes que respuestas.
Un partido de locos con ocho goles
El duelo comenzó con un Manchester United intenso y dominante. Amad Diallo abrió el marcador en el minuto 12, y el equipo generó múltiples ocasiones claras. Sin embargo, errores individuales como una pérdida de balón de Luke Shaw permitieron a Antoine Semenyo empatar en el 39′. Justo antes del descanso, Evanilson puso el 1-2 para los visitantes.
En la reanudación, Casemiro igualó de cabeza en el 48′ tras un córner, pero el Bournemouth no se rindió: un penalti por falta del propio Casemiro fue convertido por Marcus Tavernier en el 51′, devolviendo la ventaja al equipo de Andoni Iraola. Más tarde, Bruno Fernandes (minuto 76′, de falta directa) y Matheus Cunha ( 78′, en contraataque) parecieron dar la victoria a los locales con un 4-3, pero Eli Kroupi, recién ingresado, empató definitivamente en el 83′. Este empate caótico, con ocho goles en total, destaca la impredecibilidad del Manchester United actual, capaz de lo mejor y lo peor en un mismo partido.
La clasificación y la presión sobre Rúben Amorim
Tras 16 jornadas en la Premier League, el Manchester United ocupa la 6ª posición con 26 puntos (7 victorias, 5 empates y 4 derrotas), empatado con equipos como Chelsea, Crystal Palace y Liverpool. Por su parte, el Bournemouth se sitúa en el 13º lugar con 21 puntos, demostrando su competitividad al puntuar en un estadio históricamente complicado.
Rúben Amorim, que llegó para estabilizar el proyecto, enfrenta críticas por la fragilidad defensiva y la falta de solidez en momentos clave. Cambios como la entrada de Kobbie Mainoo (ovacionado en el 60′) o Benjamin Šeško y Lisandro Martínez ( 68′) intentaron revertir la situación, pero no fueron suficientes. Además, lesiones tempranas como la de Tyler Adams en el Bournemouth (minuto 4) influyeron en el desarrollo del juego.
El caos que define la temporada del United
Este resultado no es aislado: el Bournemouth ha ganado en sus dos últimas visitas a Old Trafford, un dato que resalta la crisis actual. La afición cantaba con ironía desde el sector visitante, recordando que “ha vuelto a pasar”. El Manchester United necesita urgentemente recuperar consistencia si quiere aspirar a puestos europeos de élite en la temporada 2025/2026.
En resumen, este empate 4-4 es un fiel reflejo del desorden que impera en Old Trafford, donde el talento individual brilla a ratos, pero la colectividad falla en los detalles decisivos. Rúben Amorim tiene trabajo por delante para enderezar el rumbo de uno de los clubes más grandes del mundo.