La Roja dejó atrás el tropiezo del debut y ofreció una actuación convincente que ilusiona de cara al cierre de la primera fase. Con goles tempranos y un dominio absoluto, el equipo de Luis de la Fuente demostró por qué es uno de los favoritos en la Copa del Mundo. El triunfo en Atlanta no solo significó tres puntos, sino también la recuperación de la confianza perdida tras el inesperado empate contra Cabo Verde.
Una respuesta contundente tras el susto inicial
El empate sin goles en el estreno había generado dudas sobre la capacidad ofensiva de España. La prensa cuestionaba la falta de pegada y la afición pedía una reacción inmediata. El duelo frente a Arabia Saudí se convirtió en una oportunidad para reivindicarse y mostrar que el tropiezo fue solo un accidente. Desde el inicio, la selección salió con intensidad, presión alta y circulación rápida de balón, características que habían brillado en la Eurocopa 2024 y que parecían ausentes en el debut.
Los cambios en el once inicial fueron clave. Lamine Yamal, Álex Baena, Dani Olmo y Pedro Porro aportaron frescura y dinamismo. La apuesta de De la Fuente fue arriesgada, pero dio frutos inmediatos y permitió recuperar la verticalidad perdida.
Lamine Yamal y Oyarzabal lideran la goleada
El joven talento del Barcelona abrió el marcador en el minuto 9 con un remate preciso que reflejó la superioridad española. Su capacidad para desequilibrar y decidir partidos en grandes escenarios lo confirma como una de las joyas del fútbol mundial.
La noche también tuvo como protagonista a Mikel Oyarzabal, quien anotó un doblete en apenas tres minutos (20’ y 23’). El delantero de la Real Sociedad aprovechó dos jugadas colectivas para ampliar la ventaja y sentenciar prácticamente el partido antes del descanso. Su efectividad y posicionamiento fueron determinantes, y su actuación recordó a los grandes goleadores que han vestido la camiseta de la Roja.
En la segunda mitad, España mantuvo el control sin asumir riesgos innecesarios. Un remate de Marc Cucurella que terminó en gol en propia puerta de Hassan Altambakti (48’) redondeó el marcador en un definitivo 4-0. Los ingresos de Ferran Torres y Yeremy Pino permitieron dosificar esfuerzos pensando en el decisivo duelo ante Uruguay.
Dominio estadístico y solidez colectiva
Los números respaldan la exhibición: 67,1% de posesión, 725 pases completados con un 92,1% de acierto y 22 remates totales. El volumen ofensivo generado (2,85 xG) contrastó con la casi nula amenaza del rival (0,14 xG).
En defensa, la dupla Rodri-Pedri ofreció equilibrio en el mediocampo, mientras que Pau Cubarsí y Aymeric Laporte transmitieron seguridad en la zaga. Unai Simón apenas intervino, reflejo de la baja exigencia defensiva ante un Arabia Saudí replegado y superado físicamente.
La motivación extra tras el mal estreno se tradujo en una versión reconocible de España: vertical, intensa y efectiva. La victoria no solo suma tres puntos, sino que restaura la confianza y permite mirar con optimismo el partido ante Uruguay, que definirá el primer puesto del grupo.
Así queda el Grupo H del Mundial 2026
Con cuatro puntos tras dos jornadas, España lidera su zona y depende de sí misma para clasificar como primera. El choque contra el combinado charrúa, dirigido por Marcelo Bielsa, promete ser de alto voltaje y servirá para medir el verdadero nivel de la campeona de Europa.
Por su parte, Arabia Saudí acumula un empate y una derrota. Aunque ya había dado la sorpresa en Qatar 2022 ante Argentina, en esta ocasión no pudo repetir la hazaña frente a un rival mucho más sólido y concentrado.
La goleada confirma que esta España tiene argumentos de sobra para aspirar a lo máximo en el Mundial 2026. El talento joven, la experiencia de los pesos pesados y la dirección de De la Fuente forman un cóctel prometedor. La afición, que había mostrado preocupación tras el debut, ahora vuelve a ilusionarse con un equipo que combina frescura y madurez.