Los equipos de la Dimayor Atlético Nacional, Millonarios, América de Cali, Independiente Santa Fe, Junior, Deportivo Cali, Independiente Medellín y Once Caldas, los ocho clubes que conforman el denominado G8 del FPC, unieron sus voces para exigir un cambio en el modelo de distribución de los ingresos provenientes de los derechos de televisión.
La decisión marca un nuevo capítulo en la discusión sobre el futuro económico de la Liga BetPlay y pone a la Dimayor ante un escenario de máxima tensión, justo cuando se prepara la negociación del nuevo contrato de derechos audiovisuales para el periodo 2027-2030.
Los ocho grandes condicionan la negociación
A través de un comunicado conjunto, los ocho clubes manifestaron que el actual modelo de distribución de los derechos de televisión no tiene en cuenta factores como el rendimiento deportivo, el nivel de inversión de cada institución ni la fidelidad de sus hinchadas.
Por esa razón, los equipos anunciaron que no cederán sus derechos intangibles y de imagen para un nuevo contrato mientras no exista una discusión formal sobre un nuevo modelo de reparto de los recursos. En la práctica, el G8 decidió plantarse ante la Dimayor y poner sobre la mesa una discusión que durante años ha generado inconformidad entre los clubes con mayor capacidad de convocatoria y generación de audiencia.
La posición de los equipos no plantea, al menos públicamente, la eliminación de un sistema solidario dentro del fútbol colombiano. El reclamo central es que la distribución actual debe evolucionar y reconocer las diferencias que existen entre las instituciones que hacen parte del campeonato.
El contrato de televisión entra en una etapa decisiva
La disputa llega en un momento clave para el FPC. El actual contrato de derechos de televisión finaliza el 31 de diciembre de 2026 y la Dimayor ya avanza en el proceso para definir el futuro de los derechos audiovisuales y digitales de sus competiciones.
La negociación del próximo contrato, que tendrá vigencia entre 2027 y 2030, podría convertirse en una de las operaciones económicas más importantes de la historia del fútbol profesional colombiano. Sin embargo, la postura del G8 introduce una condición determinante: antes de comprometer sus derechos para el nuevo negocio, los clubes quieren discutir cómo se distribuirán los ingresos.
El mensaje de los ocho equipos es claro: no se trata únicamente de negociar cuánto dinero recibirá el fútbol colombiano, sino de establecer cuáles serán los criterios para repartirlo.
¿Qué propone el G8 del fútbol colombiano?
Aunque el debate todavía debe ser discutido formalmente entre los clubes afiliados a la Dimayor, la posición de los equipos apunta hacia un modelo de distribución diferente al actual.
El sistema podría contemplar una base común para garantizar la estabilidad financiera de todos los clubes y, a partir de allí, establecer variables relacionadas con el rendimiento deportivo, la audiencia, la asistencia a los estadios, la inversión y el impacto comercial de cada institución.
La discusión también podría incluir elementos como la participación en torneos internacionales, el crecimiento de las audiencias digitales y la capacidad de cada club para generar valor alrededor del espectáculo deportivo.
El argumento de los clubes más grandes es que un modelo que no reconoce esas diferencias puede limitar la competitividad del campeonato. Para el G8, los equipos que generan mayor interés entre los aficionados deberían tener incentivos económicos adicionales, sin que eso signifique abandonar completamente la solidaridad con el resto de las instituciones.
La respuesta de la Dimayor
La reacción de la Dimayor fue inmediata. Tras conocer el comunicado de los ocho clubes, la entidad convocó una Asamblea Extraordinaria de Clubes para el próximo 29 de julio.
En la reunión se analizará el estado de las negociaciones relacionadas con los derechos audiovisuales y digitales, además de abrir un espacio para explorar nuevos métodos de distribución de los ingresos por derechos de televisión entre los clubes afiliados.
La convocatoria demuestra que el reclamo del G8 ya generó una respuesta institucional. Ahora, la discusión pasará directamente a la mesa de negociación, donde los 36 clubes afiliados a la Dimayor tendrán que definir si el modelo actual continúa o si el fútbol colombiano entra en una nueva etapa económica.
Un pulso que puede cambiar el futuro del FPC
El enfrentamiento entre el G8 y la Dimayor puede convertirse en una discusión histórica para el fútbol profesional colombiano. Los clubes grandes tienen el peso de sus hinchadas, sus audiencias y su valor comercial. La Dimayor, por su parte, debe garantizar la estabilidad y la sostenibilidad de todos los equipos que conforman el sistema.
La clave estará en encontrar un punto de equilibrio. Un modelo completamente igualitario puede ser cuestionado por quienes generan mayor audiencia e inversión, pero una distribución excesivamente concentrada también podría ampliar las diferencias económicas dentro del campeonato.
El próximo 29 de julio comenzará una negociación que puede definir mucho más que el próximo contrato de televisión. En juego está el modelo económico del fútbol profesional colombiano para los próximos años.
El G8 ya hizo su movimiento. Ahora, la pelota está en el campo de la Dimayor.