Las once escuderías de Fórmula 1 dan el pistoletazo a la temporada 2026 con los primeros entrenamientos oficiales el miércoles en Baréin, adonde llegan los equipos “partiendo de cero” tras un drástico cambio en la reglamentación de los coches, con el que se espera ganar en espectacularidad e igualdad.
Antes de que el mundo de la F1 se reúna para seis días de pruebas (11-13 y 18-20 de febrero) en el circuito de Sakhir, en el pequeño reino de Baréin, frente a Irán, el vigente campeón del mundo, Lando Norris, auguró para la nueva temporada carreras “caóticas”, con una jerarquía imprevisible.
¿El motivo? Diferencias de velocidad y de ritmo de los 22 monoplazas con motores híbridos 50% térmicos, 50% eléctricos, alimentados por batería con un nuevo botón “boost” para acelerar súbitamente, y con aerodinámica rediseñada, detalló el piloto británico de 26 años.
En 2026, “verán más caos en carrera”, aseguró Norris con una amplia sonrisa ante periodistas convocados a comienzos de febrero en la sede de McLaren, escudería campeona del mundo de constructores en los dos últimos años, en el sur de Londres.
La salsa de la F1
De vuelta de unas pruebas privadas en Barcelona a finales de enero, Norris dibujó el escenario de lo que podría suceder ya en el primer Gran Premio en Melbourne, Australia, el 8 de marzo, cuando un piloto “utilice el botón ‘boost'” para ganar potencia y poder adelantar a un rival.
Esta maniobra arriesgada siempre ha sido la salsa que condimenta el espectáculo de la F1, pero cada vez es más infrecuente en los circuitos, incluso en temporadas como la pasada, una de las más reñidas de los últimos años y con el título de pilotos decidiéndose en el último Gran Premio en Abu Dabi.
Este “boost” es un nuevo dispositivo en el volante de los coches de la temporada 2026 que ofrecerá la máxima potencia eléctrica disponible, 350 kilovatios, los segundos suficientes para que un piloto pueda realizar un adelantamiento, aunque deberá gestionar la reserva de potencia de la batería para no malgastarla, según Norris.
Además de los cambios de neumáticos en boxes y la aerodinámica en pista, la estrategia de carrera será “mucho más complicada porque al usar la batería” para adelantar en recta o evitar ser adelantado, el piloto puede “quedarse sin batería al llegar a una curva”, analizó el británico.
Norris, que completará su octava temporada en McLaren, pondrá su título en juego frente al tetracampeón del mundo neerlandés Max Verstappen (Red Bull), su compatriota Lewis Hamilton (Ferrari), siete veces campeón, y su compañero australiano Oscar Piastri.
Todos “parten de cero”
Al revelar el lunes en Baréin los colores del nuevo MCL40, el director de McLaren, Andrea Stella, advirtió: “Toda la parrilla parte de cero y lo que hemos logrado en el pasado no cuenta para nada”.
Uno de los aspirante a pelear por el título, el británico George Russell (Mercedes), también consideró que el nuevo reglamento es “un verdadero desafío para los pilotos”.
“Saldremos de una curva más rápido, pero habiendo consumido más energía de la que habremos recuperado” con la recarga de la batería, explicó la semana pasada en la sede de Mercedes-AMG Petronas, al noroeste de Londres.
“Podremos ganar velocidad en las curvas, pero perderla en las rectas”, advirtió.
Mercedes, que también suministrará motores a McLaren, Williams y Alpine, fue uno de los más rápidos y fiables en Barcelona, pero Russell consideró que Red Bull y su motor Ford, McLaren y Ferrari estarán “realmente cerca” esta temporada.
El jefe de Mercedes, Toto Wolff, que llevó a la cima a este equipo con siete títulos de campeón del mundo de constructores (2014-2020), rechazó cualquier pronóstico para las primeras carreras: “Demasiado arriesgado”, dijo.
Su homólogo en Williams, James Vowles, descartó a su equipo de la lucha por el título, mientras que el nuevo Aston Martin, propulsado por Honda y diseñado por el reputado ingeniero británico Adrian Newey, ha sido “construido para ganar”, lanzó su jefe Lawrence Stroll, durante la presentación del monoplaza el lunes por la noche en Arabia Saudita.