La Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo será histórica por convertirse en la primera edición con 48 selecciones participantes y tres países anfitriones. También marcará un cambio importante en la manera en que se definirán las posiciones en la fase de grupos cuando dos o más equipos terminen empatados en puntos. Se trata de una modificación que podría tener un impacto decisivo en la clasificación a los dieciseisavos de final y que obliga a las selecciones a replantear su estrategia durante el torneo.
Durante décadas, los aficionados se acostumbraron a que la diferencia de gol fuera el principal criterio de desempate después de los puntos obtenidos. Sin embargo, para el Mundial 2026 la FIFA decidió otorgar mayor importancia a los enfrentamientos directos entre los equipos involucrados en el empate, una medida que busca premiar los resultados obtenidos en los duelos cara a cara.
La nueva normativa adquiere una relevancia especial en una Copa del Mundo que contará con 12 grupos de cuatro equipos cada uno. Los dos primeros de cada zona avanzarán automáticamente a la siguiente ronda, mientras que los ocho mejores terceros también obtendrán un boleto a las fases eliminatorias. En consecuencia, cada detalle puede marcar la diferencia entre seguir soñando con el título o regresar a casa antes de tiempo.
Según el reglamento de la FIFA, cuando dos o más selecciones terminen igualadas en puntos, el primer criterio para determinar la posición será el rendimiento en los partidos disputados entre esos equipos. En primer lugar se revisarán los puntos obtenidos en esos enfrentamientos directos. Si el empate continúa, se analizará la diferencia de gol registrada en esos mismos partidos y posteriormente la cantidad de goles anotados.
Solo después de agotar esos criterios entrarán en juego los números acumulados durante toda la fase de grupos. Es decir, la diferencia de gol general pasará a un segundo plano, seguida por la cantidad total de goles marcados.
La modificación representa un cambio significativo respecto a ediciones anteriores. En el pasado, una selección podía beneficiarse ampliamente de una goleada frente al rival más débil del grupo para mejorar su diferencia de gol y superar a otro equipo con el que había empatado en puntos. Ahora, el resultado obtenido en el duelo directo tendrá prioridad.
Esta nueva regla promete incrementar la intensidad de los enfrentamientos entre candidatos directos. Los partidos considerados “de seis puntos” ganarán todavía más valor, ya que una victoria frente a un rival que pelea por la clasificación podría terminar siendo decisiva semanas después.
La importancia del cambio se puede entender mediante un ejemplo sencillo. Imaginemos que Colombia y Portugal finalizan la fase de grupos con siete puntos cada una. En torneos anteriores, una mejor diferencia de gol podía definir cuál de las dos terminaba en la primera posición. En cambio, bajo las reglas de 2026, si Colombia derrotó a Portugal en el enfrentamiento directo, la selección cafetera tendría prioridad independientemente de que los portugueses hubieran marcado más goles o ganado por mayor margen en otros partidos.
Además de los criterios deportivos, la FIFA mantiene el sistema de puntuación de conducta, conocido popularmente como fair play. Este apartado se utilizará cuando los equipos permanezcan empatados después de evaluar los resultados directos y las estadísticas generales.
Las sanciones disciplinarias tendrán un peso considerable. Cada tarjeta amarilla resta un punto, una expulsión por doble amonestación descuenta tres, una roja directa equivale a cuatro y la combinación de amarilla más roja directa representa una penalización de cinco puntos. El equipo con mejor comportamiento disciplinario tendrá ventaja en la clasificación.
La experiencia demuestra que este criterio no es una simple formalidad. En el Mundial de Rusia 2018, Japón avanzó a los octavos de final por encima de Senegal gracias al fair play, después de que ambas selecciones terminaran igualadas en puntos, diferencia de gol y goles anotados. Ese antecedente sirve como recordatorio de que cada tarjeta puede terminar teniendo consecuencias enormes.
Si después de todos esos criterios aún existiera igualdad, la FIFA recurrirá a la posición de cada selección en el Ranking FIFA publicado antes del inicio del torneo. Aunque se trata de una situación extremadamente rara, la posibilidad existe y por eso figura como el último recurso para determinar el orden de los equipos.
Otro aspecto fundamental será la clasificación de los mejores terceros. Debido al nuevo formato, ocho selecciones avanzarán a la fase eliminatoria sin haber terminado entre las dos primeras de su grupo. Para comparar a esos terceros no se utilizarán los enfrentamientos directos, ya que pertenecen a grupos distintos. En ese caso, los criterios serán puntos, diferencia de gol, goles anotados, fair play y ranking FIFA.
Esto significa que una selección que pierda la oportunidad de terminar entre las dos primeras todavía tendrá opciones de avanzar, pero deberá cuidar cada gol anotado y cada gol recibido. La lucha por esos ocho cupos promete mantenerse abierta hasta la última jornada de la fase de grupos.
Para equipos como Colombia, que aspiran a realizar una destacada participación en Norteamérica 2026, conocer estos criterios será tan importante como estudiar a los rivales. Un triunfo directo frente a un competidor por la clasificación podría valer mucho más que una goleada frente al equipo más débil del grupo.
En definitiva, el Mundial 2026 traerá una transformación silenciosa pero trascendental. La FIFA ha decidido priorizar los enfrentamientos directos y reducir el peso de las estadísticas acumuladas, una medida que busca premiar a los equipos que responden en los partidos más importantes. En una competición donde cada detalle cuenta, estas nuevas reglas podrían terminar definiendo quién sigue en carrera hacia la gloria y quién ve su sueño mundialista llegar a su fin antes de lo esperado.